La leishmaniosis es una de las enfermedades que más preocupa a los veterinarios, y no es para menos. Es una patología grave, crónica y potencialmente mortal que afecta principalmente a los perros y que, una vez aparece, requiere control de por vida.
Sin embargo, hay algo muy importante que conviene recordar: la leishmaniosis se puede prevenir, y esa prevención empieza antes de que llegue el calor.
🦟 ¿Qué es la leishmaniosis y cómo se transmite?
La leishmaniosis es una enfermedad causada por un parásito que se transmite a través de la picadura de un mosquito muy pequeño llamado flebótomo. No se contagia directamente entre perros y gatos ni de perros y gatos a personas, sino únicamente mediante este vector.
El riesgo aumenta con la subida de las temperaturas, pero el momento de planificar la protección es ahora, cuando todavía no vemos mosquitos y podemos actuar con calma.
🩺 Por qué febrero es un buen momento para hablar de prevención
En consulta es habitual escuchar: “cuando llegue el calor le pondremos el collar”. El problema es que, cuando el mosquito ya está activo, vamos tarde.
Febrero y marzo son meses clave para:
- Revisar el estado de salud del animal.
- Valorar su riesgo individual según zona, edad y estilo de vida.
- Elegir el método de prevención más adecuado.
- Planificar la protección de forma continuada durante el año.
La prevención no es una acción puntual, es una estrategia.
🛡️ ¿Cómo se puede prevenir la leishmaniosis?
Actualmente disponemos de varias herramientas preventivas que se complementan entre sí:
- Collares y pipetas repelentes, que ayudan a evitar la picadura del mosquito.
- Vacunas, que no evitan la infección, pero pueden reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad.
- Controles veterinarios periódicos, que permiten detectar cambios de forma precoz.
Las revisiones periódicas permiten anticiparnos a problemas y acompañar su crecimiento de forma equilibrada.
🤝 El papel del veterinario en la prevención
Uno de los mayores retos de la leishmaniosis es que los síntomas pueden tardar meses o incluso años en aparecer. Cuando lo hacen, suelen ser variados: pérdida de peso, apatía, problemas de piel, alteraciones renales, cojeras…
Por eso insistimos tanto en la prevención y en las revisiones periódicas: esperar a ver síntomas no es una buena estrategia.
El veterinario no solo está para diagnosticar y tratar, sino para ayudar a prevenir. Consultar antes de la temporada de riesgo permite resolver dudas, ajustar la protección y tomar decisiones informadas.
Cada perro es diferente, y la mejor prevención es siempre la que se adapta a su realidad.
Prevenir hoy es cuidar mañana
La leishmaniosis no es una enfermedad estacional, pero su prevención sí se planifica. Adelantarse, informarse y actuar a tiempo es la mejor forma de proteger la salud de tu perro.

